La función principal de los agentes de lixiviación de oro en los procesos de lixiviación en pilas es disolver químicamente (por ejemplo, cianuro) el oro del mineral en un complejo soluble, que luego se recupera mediante adsorción o desplazamiento. La lixiviación tradicional con cianuro es muy eficiente (las tasas de recuperación a menudo superan el 80 %) y económicamente significativa para minerales de baja-ley (0,5-1,5 g/t). Sin embargo, su naturaleza altamente tóxica puede contaminar el agua y el suelo, lo que requiere la neutralización de los relaves y el manejo-de estanques cerrados. Los agentes lixiviantes sin cianuro (como la tiourea y el tiosulfato) son respetuosos con el medio ambiente, pero costosos (la tiourea es 10 veces más cara que el cianuro de sodio), requieren condiciones de reacción duras (ambiente fuertemente ácido) y exhiben fluctuaciones significativas en las tasas de recuperación (50%-85%).
Los procesos de lixiviación en pilas son más adaptables, pero requieren una permeabilidad del mineral, un tamaño de partícula (normalmente trituradas entre 10 y 50 mm) y un clima específicos (idealmente mejor en regiones áridas). Investigaciones recientes se han centrado en tecnologías de mejora de agentes de lixiviación, como la adición de auxiliares de lixiviación (peróxidos) o biolixiviación (utilizando oxidación microbiana), para mejorar las tasas de disociación del oro. El desarrollo futuro debe equilibrar la eficiencia, el costo y la protección ambiental, como la promoción de tecnologías de degradación del cianuro (por ejemplo, tratamiento con H₂O₂) o el desarrollo de nuevos sistemas de lixiviación de compuestos. A nivel de políticas, las restricciones al uso de cianuro en varios países (como el reglamento REACH de la UE) impulsarán a la industria hacia procesos ecológicos.
