En el proceso de extracción de oro con cianuro, la función principal del agente de lixiviación de oro (generalmente cianuro de sodio o cianuro de potasio) es disolver el oro mediante una reacción química. El mecanismo es el siguiente: el cianuro reacciona con oro y oxígeno en una solución alcalina (pH 10-11) para formar un complejo de oro-cianuro soluble en agua-estable [Au(CN)₂]⁻, con la fórmula de reacción: 4Au + 8CN⁻ + O₂ + 2H₂O → 4[Au(CN)₂]⁻ + 4OH⁻. Este proceso es altamente selectivo y disuelve eficazmente partículas finas de oro (incluso tan bajas como 1 ppm) al tiempo que reduce la interferencia de impurezas como el hierro y el cobre.
La eficiencia del agente lixiviante se ve afectada por múltiples factores: 1. Concentración de oxígeno: El oxígeno participa en la reacción como oxidante; la oxigenación o la adición de peróxidos pueden acelerar la disolución.. 2. Control del pH: un ambiente alcalino (comúnmente ajustado con cal) evita la volatilización del ácido ciánico (HCN), lo que garantiza la seguridad.. 3. Temperatura y tiempo: la lixiviación generalmente se lleva a cabo a temperatura ambiente, pero el calentamiento (50-80 grados) puede acortar el ciclo de lixiviación. Las ventajas de la cianuración son el bajo costo y la alta tasa de recuperación (más del 90%), pero enfrenta dos desafíos principales: - Riesgos ambientales: el cianuro es altamente tóxico y requiere tratamiento de relaves (como oxidación con ozono o SO₂-proceso de aire) para degradar los residuos.. - Adaptabilidad del mineral: los minerales que contienen carbono o sulfuros requieren un tratamiento previo (como la tostación). Los procesos modernos a menudo combinan la adsorción con carbón activado o el reemplazo de zinc para recuperar el oro disuelto, y las regulaciones ambientales más estrictas han impulsado el desarrollo de agentes lixiviantes sin cianuro (como la tiourea y el tiosulfato), pero la cianuración aún domina debido a su madurez.
